viernes, 22 de octubre de 2010

NUEVO CICLO, NUEVA VIDA. 2ª parte

Con esta trilogía sobre la vida con la que empiezo esta nueva temporada, quiero reflejar estados de ánimo, afecto, y sobre todo agradecimiento.
En la primera parte me sumerjo en la tristeza del pasado, pero de un modo afectivo, acordándome de una persona que para mí significo mucho, aunque a algunos les pueda parecer extraño.
En esta segunda, quiero pasar por el recuerdo actual de todos aquellos que, a veces no se porqué, soportan las desgracias ajenas.
Es la vida presente de la que quiero hablar. El transcurso inexorable del tiempo y su maldad, pero a la vez de sus voces y sueños, y aunque a veces parezca difícil e imposible, de sus esperanzas.
Este artículo empecé a escribirlo en el mes de Agosto, pero siempre me quedaba sin final posible. Ahora, creo que es el momento de darle entrada y seguir mi vida, con el recuerdo, sus voces y sus miradas... las de ellos.
He suprimido algunos párrafos, pero lo esencial lo dejo plasmado. Así escribía en el mes de Agosto:
"...La vida no debería ser tan dura, ni el tiempo desarrollarse como una sucesión de acontecimientos. La unión de vida y tiempo establece los parámetros de nuestro transcurrir en el mundo, pero no nos libera del sufrimiento, es más, lo enfatiza e irracionaliza, hasta extremos de angustia y claustrofobia, que provocan en seres más débiles que otros la inestabilidad y el desasosiego que ayudan a buscar soluciones trágicas, pero que miradas desde el punto de vista del Observador, parecen intentos por salir de la linea temporal que nos traslada sobre ella, y que no ofrece más posibilidades para el mundo racional en que nos movemos. Quizás, simplemente, las posibilidades que se nos otorgan están al final del camino, y en definitiva, el transcurso doloroso en el tiempo no hace más que ayudarnos a entender que el Tiempo, no es más que un campo de entrenamiento. Pero el ser humano no es uniforme, y la tristeza y el odio pueden inundar de tal manera los corazones y el alma, que no se nos puede exigir lucha y comprensión si el dolor se vuelve intenso e insoportable, y los ojos de alguien cercano desaparecen o simplemente no están. El Tiempo es el aliado del sufrimiento, del fuerte, y posiblemente del más racional, pero el mundo esta lleno de almas ávidas de ayuda, débiles e imaginativas. Seres que simplemente añoran una vida pasada, un amor pasado o unos ojos cercanos.
Ojalá fuese todo más sencillo y el transcurrir por esta maldita vida no sea más que un devenir de momentos mejores... Pero el precio es demasiado alto para muchas personas.
Sólo espero que en el transcurso de este tiempo que nos traslada inexorablemente sobre su espalda, y por desgracia no nos permite volver a disfrutar de momentos pasados mejores, encuentre personas tan merecedoras de la gratitud como las que se me acercaron recientemente, y que no permita cruzarme a otras que por desgracia ya he tenido el mal gusto de saborear...."
Quizás en el mes de Agosto todo se tornaba entre una mezcla de sorpresa y miedo. Ahora oigo sus voces y veo sus ojos, y mis palabras no dejan de querer expresar agradecimiento.
Para acabar este segunda parte, he encontrado por fin el final adecuado. Todo el mundo tiene sus momentos mágicos en el cine. Yo tengo muchos y este que os dejo es uno de ellos.

Dedicado a Teresa, Mikel, Rosi y Susana.

"El Río de la Vida" de Robert Redford:

sábado, 16 de octubre de 2010

NUEVO CICLO, NUEVA VIDA. 1ª parte

En Junio se cerró el último curso NBA. Han pasado casi cuatro meses desde entonces y muchas cosas han cambiado.
Mi vida es totalmente distinta, con nuevos retos y esperanzas, y mi enfoque de lo que acontece en el mundo deportivo y artístico puede verse salpicado por esos cambios.
Quizás todo sea para bien, y pueda conseguir que mi pasión por los temas que me interesan se intensifiquen y así poder centrarme en lo que realmente merece la pena.
Pero antes de comenzar con los artículos en esta nueva temporada que empieza, me gustaría hacer una mención al primer aniversario de la muerte de Andrés Montes. Escribí sobre él hace un año y me gustaría recordarle con un artículo que he leído en marca.com en el que Antoní Daimiel, probablemente el periodista que mejor le conoció, hace un retrato perfecto del que considero ha sido el mejor narrador deportivo de este país. Aquí os lo dejo.

"...Recuerda perfectamente el día que lo vio, mucho tiempo antes de que empezaran a trabajar juntos. Más de 15 años después, su amistad era verdaderamente especial. Antoni Daimiel habla para MARCA.com sobre Andrés Montes. Pocos lo conocían tanto.

Para todos nosotros, Antoni Daimiel fue 'Crónica en Rosa' porque el mote se lo puso el mejor. Nadie ha compartido más horas en plató con Montes, y muy pocos lo conocen más íntimamente. Quizá nadie. Hasta el último día, Daimiel recibió la llamada diaria de su pareja de hecho. Para hablar, para preguntar. Para lo que fuera. "Tenía pocos amigos porque era él quien te elegía. Era muy exigente con los amigos, ponía el listón alto. Eso sí, cuando te elegía, no te podías negar", dice el periodista de Digital +.

La primera vez que lo vio, en una terraza cerca del Sánchez Pizjuán (Antoni era un 'machaca' de 'El Día Después', Montes radiaba), comieron juntos con otros periodistas y ya le hizo gracia. Al tiempo estaban sentados en un plató, inventando, dándole la vuelta a la forma de narrar un partido de lo que fuera. "En nuestro primer viaje juntos, al All Star de San Antonio, me sorprendió lo que me dijo: 'Daimiel, para lo joven que eres, qué serio y calmado eres. Pareces más mayor", dice Antoni. Y así comenzó la amistad.

Conocer a Andrés Montes es conocer su vida. Nacido de madre cubana y padre gallego, ella, virtuosa pianista llamada Zenaida Manfugás, lo dejó criarse con Lore, un ama de cría, mientras ella recorría el mundo de recital en recital. Cuando su madre biológica volvió a buscarlo, ya adolescente, Montes la rechazó. Lore era su madre. "Cuando ella viene a España, la Reina va a los recitales", contaba Montes a sus más íntimos sobre la mujer a la que no llamaba madre.

En su casa de la calle Hortaleza de Madrid creció un niño negro en el Madrid de los años 60. "Él siempre contaba que iba en el autobús y, aunque había gente de pie, nadie se sentaba a su lado. Mantenía que España era un país racista, sólo que hasta los 90 apenas había gente de otras razas. Que si esto hubiera sido Francia, hubiera sido diferente", cuenta Daimiel. Así, desarrolló un orgullo de raza importante: "Cuando estuvimos en Atlanta y Memphis, lo vi emocionado en la casa donde nació Martin Luther King y en el Motel Lorraine, donde fue asesinado", relata su amigo.

Así, creció en Montes una personalidad peculiar. Enamorado de todo lo que llegada desde los Estados Unidos "desde que tenía 18 años", era un erudito en los temas que le interesaban: "Del conflicto vasco era impresionante lo que sabía. Conocía muchísimos datos, compraba libros por Internet que en Madrid ni se vendían, nunca daba nada por supuesto. No descartaba ninguna opinión. Cuando lo conocí, estaba invirtiendo en el Sudeste asiático y me hablaba de cosas que me sonaban a chino", relata Antoni. Y en la música, con el periodista José Vicente Delfa vendiéndole discos de su tienda. Y sobre ropa, o sobre gastronomía.

El genio de Montes
Su genio, esa capacidad de vender espectáculo desde la improvisación, es absolutamente inimitable porque no parte de nada más que de su personalidad. "Le salía natural, de su sangre cubana. Vivía de la improvisación. Las frases que se pensaba más eran las peores. Hay que gente que confundía eso con ser vago, pero no era así", dice su compañero.

Los motes, esos que le hicieron famoso, tenían un curioso proceso: "Él los soltaba en una retransmisión, sin prepararlos. Me miraba a mí, y si me reía, los repetía. Así los iba creando. Ha habido motes que se han perdido por el camino porque a él directamente se le han olvidado", dice Daimiel.

Y para los propios jugadores, de fútbol o baloncesto, lo admiraban. "En un Partido de los Rookies, Marc Jackson [actual jugador del Obradoiro], que había ido a la NBA desde el Lobos, nos señaló antes del salto inicial", dice Daimiel. Era, posiblemente, el momento más importante de su carrera. "Al año siguiente, Gasol hizo lo mismo", añade. La imagen de Montes se hizo habitual para la gente de la NBA. "Como lo veían así vestido, realmente mucha gente no sabía quién era, pero lo saludaban. Hay dos personas que siempre lo hacían: el reverendo Jesse Jackson y Billy Hunter, presidente de la Asociación de Jugadores. Y Montes ahí, que no sabía inglés...", se ríe Antoni.

La verdadera amistad
La mayoría de los amigos de Montes provienen del periodismo (muchos han desfilado por los medios estos días), pero entre los deportistas hizo buenas amistades. Los hermanos Llorente en baloncesto, el defensa del Mallorca Pep Martí o varios jugadores del Depor, sobre todo Manuel Pablo, lo eran.

Pero Daimiel tiene una reflexión que se puede aplicar a mucha gente que se muere: "Cuando pasa esto parece que hay más amigos de los que realmente había. He pensado mucho el juego que habría dado en una mesa de un restaurante comentar con Montes todo lo que está saliendo". Y otra: "Andrés se hubiera llevado un alegrón al ver cómo sus seguidores han ganado por goleada a sus detractores. Él creía que había tantos de unos como de los otros, pero se ha demostrado que eran muchos más los que lo admiraban que los demás", dice Antoni.

Y para acabar, le pedimos a Daimiel que defina a Montes: "Un genio inconsciente de su genialidad", dice. No encontrarán otra definición mejor, porque quien lo dice sabe de lo que habla..."

Enlace del artículo: http://www.marca.com/2009/10/19/baloncesto/nba/1255974037.html
Enlace para nostálgicos: http://usuarios.multimania.es/davidwiz/index.htm