domingo, 12 de junio de 2011

X-MEN

El mundo del cómic ha incrementado su valía y su respeto gracias al séptimo arte y es algo que se debe agradecer. Tanto DC como Marvel se han involucrado en proyectos ambiciosos que están resultando sorprendentes a la vez que ingeniosos. Y no solo estos dos grandes competidores han puesto sus miras en la gran pantalla. Frank Miller, Watchmen, Red, Camino a Perdición, etc. son también ejemplos del momento que vive el noveno arte.

Concretamente, el cine en el mundo Marvel se ha convertido en su mayor difusor en los últimos años. Desde el proyecto Spiderman, "la casa de las ideas" ha incrementado sus esfuerzos creativos hacia este arte y los resultados han sido más que satisfactorios. Si en algo hubiera que ponerle un pero, sería en la calidad cinematográfica de algunos de esos proyectos. En ese aspecto, DC, con la colaboración de Nolan, ha sabido transmitir a través de la gran pantalla el verdadero espíritu de su trabajo reflejado en las obras maestras de Batman Begins y sobre todo El Caballero Oscuro.

Y esa era la asignatura pendiente de Marvel, llegar a un nivel de calidad que sobrepasase el mero entretenimiento, algo que con X-Men, la primera generación por fin han conseguido.

En esta película se nos obliga a involucrarnos en uno de los mejores obras de Marvel. X-Men sigue siendo un referente y un proyecto como este era necesario. Matthew Vaughn nos presenta la lucha incansable entre lo justo y lo simple, entre la razón y el impulso. Nunca debemos olvidar que el cómic nos muestra constantemente el concepto de héroe y villano, y en ocasiones sus guionistas nos ayudan a entender que la diferencia entre ambos es tan escasa que no valoramos en su justa medida el valor que debe de tener la integridad, ni lo fácil que puede resultar sucumbir a la ira.