viernes, 12 de octubre de 2012

RYDER CUP 2012

Nunca sabes lo que te va a deparar cualquier acontecimiento deportivo, sobre todo cuando son finales. Se pueden intuir victorias o grandes actuaciones, pero nada es seguro. Es cierto que en cuestión de adivinar un pronóstico en el mundo del golf se torna casi  imposible debido sobre todo a su dificultad, pero con diferencia es el deporte que más sorpresas y momentos espectaculares ofrece a todo aquel que sucumbe ante la magia de este maravilloso juego.
Lo que ocurrió hace quince días en Illinois, fue simplemente sublime. Todos aquellos que pudieron seguir la Ryder en directo, estarán de acuerdo en que es difícil recordar un éxtasis mayor que el vivido sobre todo en la última jornada.
La remontada del equipo europeo iguala a la producida hace trece años en Massachusetts, con el aliciente de que esta vez la venganza se hizo a domicilio.
Hubo protagonistas, para lo bueno y para lo malo. De los primeros se debería destacar sobre todo a dos... Ian Poulter y Jose María Olazabal. El jugador inglés simplemente ganó la Ryder. Poulter representa el espíritu de lucha, la combatividad. Coge el testigo de otros grandes jugadores de Ryder como Severiano o Stewart. Sus cinco birdies consecutivos en la segunda jornada, y sobre todo la convicción que emanaba hacían presagiar que aunque la derrota era el resultado más factible después de los dos primeros días, la victoria europea era posible. Su rostro de furia y determinación tras meter los putts del 16, 17 y 18 hicieron no sólo que los europeos confiasen, sino que los americanos dudasen... Y esa duda surgió. Es cierto que la mala suerte también se cebó en el equipo americano, pero en deporte todo cuenta.
En cuanto a Jose María Olazabal... simplemente triunfó. Como capitán, se erigió como máximo responsable de tal hazaña que dejó al aficionado norteamericano roto en su orgullo después de ver como nueve de sus mejores jugadores sucumbían ante la avalancha de juego de un equipo europeo que supo dirigir de forma magistral, un hombre que a día de hoy es aclamado como héroe en todo el mundo excepto, como no, en esta ingrata España que todavía no se ha dado cuenta de que el 30 de Septiembre se produjo uno de los mayores hitos deportivos protagonizado por un deportista español. Una victoria que debería contemplarse como el mayor éxito del deporte vasco a nivel mundial. Un éxito representado por un guipuzcoano consagrado como héroe en Chicago, y que en ese mismo país, hace tres años le abrieron las puertas de los mejores invitándolo a ser inmortal en el Hall of Fame.
En cuanto al equipo norteamericano la figura de Steve Stricker probablemente haya sido la más dañada... Su mal juego y su decisivo mal putt del 18, entre otros, fueron claves para sucumbir ante una competición a la que no debió asistir y que, ojala me equivoque, puede que le persiga en lo que le queda de carrera deportiva. Stricker es uno de esos deportistas entrañables que por su elegancia en el juego y formas educadas en el trato, son queridos y representan lo que realmente el deporte debe reflejar, por ello, no sería justo que esta derrota determine el devenir de su carrera... Esperemos que su juego mejore para que dentro de dos años pueda representar de nuevo a su país y poder resarcirse y mostrar el verdadero jugador que es.
Ahora el mundo del golf mira de nuevo a Escocia, sede de la Ryder 2014, y  espera con ansiedad que este maravilloso deporte nos vuelva a regalar otro fin de semana para no olvidar nunca.