lunes, 25 de marzo de 2013

VA DE CINE

Una vez cerrada la temporada de NFL y viendo como los Celtics siguen inmersos en una crisis de identidad, el cine  pasa a ser protagonista de este blog que sufre la apatía de propia de estos tiempos creados para otros más preparados para el engaño y la demagogia.
De un tiempo a esta parte, que podría calcular en más de 5 años, el séptimo arte no era el lugar más adecuado para dejar de lado problemas e intentar conformar una vida basada en  la desconfianza. Pero tengo que afirmar que las últimas cintas que he tenido la oportunidad de ver, han hecho que vuelva a creer en un mundo que tenía más que olvidado.
"La noche más oscura" película que tuve la suerte de ver hace ya más de dos meses, ha sido, sin lugar a dudas, el mejor film del año. Digo suerte porque decidí ir a verla sin entusiasmo, con la cierta reticencia que me procura la directora Bigelow. Pero desde el minuto uno, la cinta te deja clavado en la butaca, a través de la historia de una búsqueda conocida por todos, pero contada desde la perspectiva en primera persona de los protagonistas de uno de los acontecimientos más importantes del siglo. Su ritmo pormenorizado, digno de un gran documental, nos traslada a un mundo que imaginamos, pero ni por casualidad conocemos. El éxito del film no sólo recae en una dirección brillante, sino también en una producción valiente, propia del único país de la historia que sigue haciendo autocrítica a pesar del cada vez más retrogrado e ignorante movimiento anticapitalistamericano.
Otra de las sorpresas del año, ha sido sin duda "Lincoln", un film donde Spielberg se ha vuelto a disfrazar de director de cine. Y digo sorpresa, ya que después de cintas tan penosas como "War Horse" o "La calavera de cristal", este adjetivo es el más apropiado a esta película. Es innegable la calidad que atesora esta producción, que nos presenta de una forma magistral, la fuerza de una voluntad encarnada en uno de los personajes más importantes y justos de la historia reciente. Sobre el actor Dany Day Lewis, poco que decir, ya que como actor, no tiene rival. 
"Argo" otro de los títulos del año, es una película imprescindible. De un ritmo rápido y sin intentar dar rodeos inútiles al estilo Tarantino, esta producción subraya lo más básico y transcendental de la verdadera y única función del cine... contar historias.
"El vuelo", sería la típica película de obligada visión en centros de enseñanza medianamente serios y algo comprometidos con su función, pero por desgracia no son tiempos de compromiso y mucho menos de enseñanza seria. El film ha pasado sin pena ni gloria por este país inmerso en una cultura subyugada a la estupidez más conformista, donde la inquietud por conocer y descubrir se limita a las funciones más básicas del ser humano.
No he tenido la oportunidad de ver "La vida de Pi". Ang Lee es un director que más que respeto, me inspira terror. Su forma de hacer cine rompe las reglas básicas establecidas por su antecesores, pero en vez de mejorar con ello la calidad del film, difunde un mensaje que todavía no he logrado descifrar. A pesar de ello espero verla y descubrir de una vez  porqué este realizador es tan laureado.
No podía acabar este artículo sin mencionar a otra de las películas aclamadas por la crítica. "El lado bueno de las cosas" es la excepción que confirma el buen año de cine. Durante la primera hora y media, no sabes si te están tomando el pelo. Esperas que a mitad del film las luces se enciendan y que no hayas sido más que parte de una broma de esos infumables programas de cámara oculta. Pero no, nadie te va a devolver el dinero. Simplemente alguien se ha atrevido a producir semejante esperpento y tú estás en tu butaca siendo participe de ello. Eres tan culpable como el productor, por lo que la sensación de que se han reído de ti, se te pasa en cuanto ves de nuevo el cartel promocional, y con los brazos en  jarra a la altura de la cintura a la vez que niegas con la cabeza mientras tus ojos se deslizan por la horrible fotografía, te preguntas  a ti mismo... "¿como no me di cuenta antes?"
Sobre Django poco voy a decir salvo que la película no sorprende, sigue el mismo ritmo tarantinero de siempre y como no podía ser de otra forma, con una horita menos podría haber resultado hasta muy buena.
De las no mencionadas en los distintos festivales de premios de este año, quiero destacar la mágica obra del maestro Peter Jackson, que gracias a que todavía hay directores que creen que el cine es para soñar, nos traslada de nuevo al maravilloso mundo de la Tierra Media. Para aquellos que creemos que pagar por entrar en una sala de proyección es más que preguntarse por tonterías existencialistas, este tipo de films nunca son suficientes. Todavía nos quedan dos partes más del "Hobbit"... y que dure.