
En la temporada 87-88 cuando en este país se empezó a dar de forma continuada partidos de baloncesto de la NBA, los de aquella generación vivimos uno de los momentos que yo considero más memorables de la historia de la televisión y del deporte. Bird, Magic, Jordan, Wilkins, etc. entraron en nuestras vidas y para muchos ya no se volvieron a marchar. Salieron nuevas publicaciones que hoy día guardamos como tesoros, y en los colegios surgió una fiebre del baloncesto que a punto estuvo de destronar al rey por excelencia de este país. En aquella época cada uno nos hicimos de un equipo, sobre todo de los Lakers y de los Celtics. Los seguidores de Magic, Jabbar y compañía no tardaron en saber lo que significa ganar un anillo. Ramón Trecet lo retransmitió en directo por primera vez y fueron unas finales maravillosas que aun hoy las recuerdo con cierta nostalgia. Los Lakers ganaron y los que nos quedamos con Bird y los verdes pensábamos que ya llegaría nuestro momento. Pero éste no llegaba y Larry se retiró sin poder verle ganar en directo un anillo. Luego llego el momento de la sequía y el mal juego de los Celtics, los malos fichajes, la aparición en escena de los Bulls de Jordan, y los orgullosos verdes pasaron a ser meras comparsas en una liga cada vez más defensiva y racana en la década de los 90. Yo seguí la trayectoria de Bird una vez retirado éste y me hizo descubrir otro mundo del baloncesto NBA más allá de los verdes, los Pacers del estado de Indiana, donde el baloncesto es otra cosa y Bird es su más claro símbolo (junto a Reggie, como no).
The Legend se volvió a retirar del mundo del baloncesto activo dejando a los Pacers en lo más alto, y desde entonces siempre tenía la esperanza y aun hoy la mantengo, de que el mejor jugador de raza blanca de la historia vuelva a entrenar a los Celtics de Boston y ganarnos el anillo que para muchos de nuestra generación aun nos debe.
¿Pero tan importante es que los Celtics ganen el anillo? ¿acaso los de aquella generación necesitamos tan fervientemente ver ganar a los de Boston un anillo?. El miércoles 18 de Junio a eso de las 6 de la madrugada descubrí que sí. La sensación de ver ganar a los Celtics el campeonato de la NBA es más de lo que había imaginado. Durante estos días he recordado aquellos momentos de finales de los 80, del mal juego de los 90, el descubrimiento de Garnett, al que considero el mejor jugador, con permiso de Jordan, que yo he seguido desde aquel maravilloso curso del 87-88, de las finales del 2000 con Reggie y Bird, del dinero gastado ya sea en camisetas, digital +, revistas, etc., de las horas de televisión (que cualquier día de estos me costará el divorcio) y cintas de vhs grabadas. Y al final, como en la película "Señales", piensas que todo tiene un sentido y que ha merecido la pena esperar.
El baloncesto es el deporte más bonito que existe y lo que más me ha llenado estos últimos años, y el miércoles descubrí que todavía puede ser mejor. Espero que esta sensación dure y que la nueva temporada sea aun mejor que ésta si cabe.
The Legend se volvió a retirar del mundo del baloncesto activo dejando a los Pacers en lo más alto, y desde entonces siempre tenía la esperanza y aun hoy la mantengo, de que el mejor jugador de raza blanca de la historia vuelva a entrenar a los Celtics de Boston y ganarnos el anillo que para muchos de nuestra generación aun nos debe.
¿Pero tan importante es que los Celtics ganen el anillo? ¿acaso los de aquella generación necesitamos tan fervientemente ver ganar a los de Boston un anillo?. El miércoles 18 de Junio a eso de las 6 de la madrugada descubrí que sí. La sensación de ver ganar a los Celtics el campeonato de la NBA es más de lo que había imaginado. Durante estos días he recordado aquellos momentos de finales de los 80, del mal juego de los 90, el descubrimiento de Garnett, al que considero el mejor jugador, con permiso de Jordan, que yo he seguido desde aquel maravilloso curso del 87-88, de las finales del 2000 con Reggie y Bird, del dinero gastado ya sea en camisetas, digital +, revistas, etc., de las horas de televisión (que cualquier día de estos me costará el divorcio) y cintas de vhs grabadas. Y al final, como en la película "Señales", piensas que todo tiene un sentido y que ha merecido la pena esperar.
El baloncesto es el deporte más bonito que existe y lo que más me ha llenado estos últimos años, y el miércoles descubrí que todavía puede ser mejor. Espero que esta sensación dure y que la nueva temporada sea aun mejor que ésta si cabe.

