Durante casi toda mi vida, el deporte ha sido algo fundamental y necesario. He crecido entorno a un mundo donde el fútbol, en este caso el Athletic de Bilbao, ha sido como una religión, un mundo donde la mayoría de la gente se han unido y siguen haciéndolo en torno a algo que se sigue definiendo como "...algo más que deporte, es un sentimiento". Lo que descubres con la edad, en torno a este mundo, es sobre todo el poder del periodismo deportivo. He tenido la suerte de que me guste seguirlo ya sea en prensa, radio o televisión, digo suerte porque si se discute con alguien de cualquier deporte o deportista, a veces suelo ser capaz de nombrarle al periodista de turno del cual ha sacado la información. Para mi el
hecho de seguir los comentarios y análisis de ciertos profesionales del medio se ha convertido en una obsesión. Y cuento más conoces esta faceta del deporte, más te das cuenta de la poca capacidad que tiene la mayoría de la gente para opinar por si misma.
Mis amigos suelen achacarme que soy muy crítico con los deportistas españoles, pero no es eso en realidad, es el hecho de tener que escuchar o leer las mentiras, tonterías y falsedades que se dicen en este país en torno a sus máximas figuras, lo que me hace en ocasiones ponerme en contra del deportista sabiendo que lo que se esta insinuando o analizando desde el medio correspondiente suele ser tan subjetivo a la vez que falso que sacaría los colores a la mismísima prensa inglesa, una prensa que en este país se la sigue criticando, cuando es en España, donde el concepto de poder de manipulación de la prensa deportiva toma su máxima expresión. Hay muchísimos ejemplos que si la gente dejase a un lado el forofismo irracional que envuelve a la mayoría de los seguidores de este país se darían cuenta de la manipulación a la que están siendo sometidos, casos como el de Gasol (un día habría
que recopilar la cantidad de estupideces que se han llegado a decir en torno al jugador), el de Nadal (¡¡ay Corretja, Corretja!!), el de Julen Guerrero (El Correo, entre otros, debería limpiar su conciencia con este magnífico jugador, al que inexplicablemente nunca apoyo, haciendolo con otros que nunca llegaron a saber qué narices es eso del sentimiento que escribía lineas antes), etc. Pero el caso más flagrante es sin duda alguna el de Fernando Alonso. Normalmete cada quince días asisto al mayor ejemplo del subjetivismo enfermizo, de la crítica más irracional, a un periodismo ofensivo, que envuelve a los televidentes, normalmete sin una capacidad de análisis propia, que les hace repetir sin temor a ruborizarse todo aquello que los profetas de turno exponen frente a ellos. Este país ha sido testigo de la mayor expresión del forofismo irracional, llegando a exteriorizar la euforia de la NO VICTORIA de un piloto de carreras, con la salida masiva a las calles para celebrar la desgracia de aquél, que un piloto tramposo (recordad lo de los emails) y prepotente, y una campaña periodística de acoso se encargaron d
e materializar.
A día de hoy el acoso sigue existiendo y es cada vez más bochornoso. Cuando hay carrera se inicia el ritual de insultos en torno al piloto en cuestión y su familia, y nombro a su familia porque es probablemente lo más inexplicable y vergonzoso. Su padre y manager suele salir bastante en televisión, y es en ese momento cuando la gente se deja llevar por la estupidez llegando al insulto más zafio y casi siempre xenófobo. El ejemplo se materializó en el circuito de Barcelona en los entrenamientos de la pretemporada con las pancartas racistas contra Hamilton y su padre, que estuvieron a punto de costarle el gran premio a la ciudad (que hubiera sido un castigo justo). Hamilton tiene un hermano discapacitado al que suele dedicar todos sus triunfos y todavía no se han metido con él, pero en este país todo se andará, demosles tiempo.
hecho de seguir los comentarios y análisis de ciertos profesionales del medio se ha convertido en una obsesión. Y cuento más conoces esta faceta del deporte, más te das cuenta de la poca capacidad que tiene la mayoría de la gente para opinar por si misma.Mis amigos suelen achacarme que soy muy crítico con los deportistas españoles, pero no es eso en realidad, es el hecho de tener que escuchar o leer las mentiras, tonterías y falsedades que se dicen en este país en torno a sus máximas figuras, lo que me hace en ocasiones ponerme en contra del deportista sabiendo que lo que se esta insinuando o analizando desde el medio correspondiente suele ser tan subjetivo a la vez que falso que sacaría los colores a la mismísima prensa inglesa, una prensa que en este país se la sigue criticando, cuando es en España, donde el concepto de poder de manipulación de la prensa deportiva toma su máxima expresión. Hay muchísimos ejemplos que si la gente dejase a un lado el forofismo irracional que envuelve a la mayoría de los seguidores de este país se darían cuenta de la manipulación a la que están siendo sometidos, casos como el de Gasol (un día habría
que recopilar la cantidad de estupideces que se han llegado a decir en torno al jugador), el de Nadal (¡¡ay Corretja, Corretja!!), el de Julen Guerrero (El Correo, entre otros, debería limpiar su conciencia con este magnífico jugador, al que inexplicablemente nunca apoyo, haciendolo con otros que nunca llegaron a saber qué narices es eso del sentimiento que escribía lineas antes), etc. Pero el caso más flagrante es sin duda alguna el de Fernando Alonso. Normalmete cada quince días asisto al mayor ejemplo del subjetivismo enfermizo, de la crítica más irracional, a un periodismo ofensivo, que envuelve a los televidentes, normalmete sin una capacidad de análisis propia, que les hace repetir sin temor a ruborizarse todo aquello que los profetas de turno exponen frente a ellos. Este país ha sido testigo de la mayor expresión del forofismo irracional, llegando a exteriorizar la euforia de la NO VICTORIA de un piloto de carreras, con la salida masiva a las calles para celebrar la desgracia de aquél, que un piloto tramposo (recordad lo de los emails) y prepotente, y una campaña periodística de acoso se encargaron d
e materializar.A día de hoy el acoso sigue existiendo y es cada vez más bochornoso. Cuando hay carrera se inicia el ritual de insultos en torno al piloto en cuestión y su familia, y nombro a su familia porque es probablemente lo más inexplicable y vergonzoso. Su padre y manager suele salir bastante en televisión, y es en ese momento cuando la gente se deja llevar por la estupidez llegando al insulto más zafio y casi siempre xenófobo. El ejemplo se materializó en el circuito de Barcelona en los entrenamientos de la pretemporada con las pancartas racistas contra Hamilton y su padre, que estuvieron a punto de costarle el gran premio a la ciudad (que hubiera sido un castigo justo). Hamilton tiene un hermano discapacitado al que suele dedicar todos sus triunfos y todavía no se han metido con él, pero en este país todo se andará, demosles tiempo.
1 comentario:
Soy David, tu vecino de Muskiz que por fin tiene tiempo de entrar en tu blog. Está guapo, te lo has currado. Estoy de acuerdo contigo en lo de los periodistas deportivos. Al calvo de T5 sólo le falta pedirle en matrimonio a Alonso, en directo y ante 4 millones de espectadores.
Ya sabes que a veces tengo que grabar al Athletic y coincido con ellos en las ruedas de prensa. Son para darles de comer aparte. Los Plumillas, les llamamos nosotros. Siempre hay alguno que se salva claro, pero la mayoría se cree que sabe más de futbol que todos sus compañeros juntos y ,es más, que siempre se hallan en posesión de la verdad.
Eso sí, ellos se despachan a gusto criticando a diestro y siniestro, pero no les pidas que den una patada a un balón, porque corren el riesgo de dejarse el ligamento cruzado en el intento.
Dejando de lado los plumillas y volviendo con Alonso: ¿A tí no te parece que tiene más seguidores ahora que no gana, que cuando fue bicampeon?, ¿Por qué De la Rosa le cae bien a todo el mundo?.
Si tú crees que los periodistas idolatran demasiado a los deportistas, yo tengo la teoría de que la gente de a pie no soporta a los ganadores, ya sean deportistas, actores, cantantes...; en este pais al que asoma un poco la cabeza se la cortan.
Una vez más, nos vale el ejemplo de Alonso. ¿Tu crees que Hamilton tiene tantos detractores en Inglaterra como Alonso aquí?. Porque son legión, a pesar de los esfuerzos del calvo de T5 o quiza por eso.
Mientras en los USA, no se perdona a los perdedores, aquí los ganadores caen fatal: Alonso, Bisbal, A.Banderas, incluso P.Cruz me empieza a caer mal y es que lo llevamos en la sangre.
Por cierto que a mí el ya famoso calvo de T5 me cae simpático y al que no soporto es al papaito de Hamilton. Será que estos malditos plumillas me han comido el tarro a mí tb..
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