Para que el cine te guste tienes que poseer cierta ingenuidad, manifiesta en pequeñas dosis de imaginación, emotividad o capacidad de sorpresa. Eso es el cine, ni más ni menos. El portal a un mundo distinto al nuestro. Un mundo que puede tomar multitud de formas. Y como todo mundo, tiene unas reglas, unos parámetros, que si en el nuestro se rigen, entre otros, por la lógica, en el del séptimo arte esta misma lógica se estira de tal forma que puede parecer en ciertos momentos que desafía a la comprensión más irracional. Y es en
ese momento donde el guionista y director tienen que hacer valer su profesionalidad y conseguir que te olvides por unos instantes de lo superfluo para acoger sin remisión las más descabelladas historias y situaciones y hacerlas "creíbles".Pero como comentaba antes, existen ciertas normas que se deben cumplir. No importa lo que describas, ya sea un mundo de fantasía, una historia bélica, un western... Y voy más allá, cada género debe cumplir sus propios parámetros marcados por aquellos que, siendo más ingeniosos que el resto, crearon ideas y conceptos que a día de hoy son reconocidos por todos. Por ejem
plo... en la ciencia ficción existe el hiperespacio, que aunque se salte todas las leyes físicas de la relatividad, maestros como Ridley Scott, George Lucas o Kubrik nos lo presentaron de una forma majestuosa, artística, de una belleza incomparable que no tuvimos más remedio que hacerlo nuestro, un hiperespacio claustrofóbico, agobiante, oscuro, pero mágico... las naves grandes, tétricas, llenas de misterio y soledad. Con sus obras maestras, crearon unas pautas, que a día de hoy siguen vigentes y nadie pone en duda.
plo... en la ciencia ficción existe el hiperespacio, que aunque se salte todas las leyes físicas de la relatividad, maestros como Ridley Scott, George Lucas o Kubrik nos lo presentaron de una forma majestuosa, artística, de una belleza incomparable que no tuvimos más remedio que hacerlo nuestro, un hiperespacio claustrofóbico, agobiante, oscuro, pero mágico... las naves grandes, tétricas, llenas de misterio y soledad. Con sus obras maestras, crearon unas pautas, que a día de hoy siguen vigentes y nadie pone en duda.
En el mundo del western, otros maestros como Ford, Mann o Leone le quisieron dar sentido a un mundo violento y superficial, y para ello se desarrollo el concepto más cinematográfico con el que se puede relacionar al mundo del cine, el héroe solitario, en muchas ocasiones marcado por una casi inexistente linea que diferencia el justo del villano. Un héroe solitario que marcó la ruta a seguir y con la cual se nos ha presentado a lo largo de estos últimas décadas de distintas formas, ya sea como superheroe del cómic o como detective privado, entre otros.Pero... ¿qué ocurre cuando no se sabe seguir estos parámetros y el "autor" disfraza su ineptitud o su falta de ideas en "originalidad"?...pues es en ese momento cuando surgen películas como Avatar ( y si me remito al arte en general... museos como el Guggenheim, el Artium o el MOMA), película ésta que a falta de no decir nada, peca de superficial, nimia, inconsistente desde su inicio, vulgar por sus personajes, representados por una esquizofrénica y ordinaria doctora interpretada por una venida a menos Sigurney Weaver; por un militar vacio, lleno de cliches al más puro estilo del peor Van Damme, y un "héroe" que no sólo raya la nulidad conceptual del héroe del cine, sin
o que la película sin él podría ganar en ritmo y hasta hacer "creíble" esa simbiosis entre espectador y película, que durante las dos horas y media de auténtico aburrimiento a que te someten los que idearon semejante bajeza artística, no se presenta en ningún momento.
Existe un género artístico que permite al autor desafiar todos los conceptos marcados por el séptimo arte de los que hablaba anteriormente, un género artístico cada vez más admirado y más recurrido por la industria comercial, que no es otro que el cine de animación, un genero al que podría haberse acogido James Cameron, aunque sintiéndolo mucho por mi admirado director canadiense, su película no le llegaría ni a la suela del zapato a obras maestras como "Buscando a Nemo", "El emperador y sus locuras", "Toy story", etc.
Creo que este pseudofilm se ha convertido en el más taquillero de la historia (¡válgame Dios!), lo que refleja a todas luces el mundo en el que nos movemos. Un mundo cada vez más superficial y ruin que ha denostado todo lo conseguido hasta ahora, queriendo darle la vuelta y enfilar la recta de la mediocridad. Una recta larga y tediosa que tiene visos de continuar alargándose de la mano de la incompetencia y la vulgaridad, conceptos estos últimos cada vez más representados no sólo en el cine, sino que inundan todo a nuestro alrededor.

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