viernes, 4 de febrero de 2011

Cadena Perpetua

A lo largo de la vida encuentras momentos, situaciones, gente que te ayuda a entender un poco mejor lo especial de vivirla. Quizás nunca llegaremos a entender hasta que punto necesitamos de ellos.

Es en el recuerdo donde se refleja mejor la añoranza, pero a la vez es esa misma añoranza la que te hace sentir vivo. El conocimiento de que existe y que se puede volver a vivir, te ayuda a no perder la esperanza. Y es esa esperanza lo que tanto Frank Darabont como Stephen King nos ayudaron a comprender que sin ella, todo está perdido. La fragilidad del espíritu humano es su mayor enemigo, pero también la fortaleza que se refleja en situaciones como la presentada en la película "Cadena Perpetua" nos ayudan a entender un poco mejor que quizás mereció la pena, y que tal vez algún día el sentimiento más profundo que guardamos en nuestro interior y que deseamos volver a vivirlo es posible que se nos presente.

"Cadena Perpetua" es mi película. No puedo menos que elegirla como la mejor que he visto en mi vida y he creído necesario mencionarla si de los mejores finales de la historia del cine he estado tratando últimamente.

La película de por si es completa, única e inigualable y su final no tiene comparación con ninguno que se haya filmado.

La representación de la libertad, la amistad y la esperanza cobran una importancia que va más allá de cualquier mera labor artística, una labor que Frank Darabont vuelve a magnificar desde un relato de la genial mente de Stephen King.
Ahora sólo es cuestión de afirmar que es posible que algún día vivamos aquel recuerdo o aquel anhelo por encontrarle sentido a la vida.

Las palabras de Morgan Freeman al finalizar el film nos ayudan a entenderlo y nos muestran un camino que a veces es difícil de percibir y muchas otras se convierte en impracticable. Es quizás ése el momento en que más necesitamos comprender que la vida puede llegar a otorgarnos una segunda oportunidad.

"Empeñarse en vivir, o empeñarse en morir, es la pura verdad.
Por segunda vez en mi vida soy culpable de cometer un delito, violar la condicional, aunque dudo mucho de que vayan a vigilar las carreteras para encontrarme. Quién va a echar de menos a un viejo salido de la cárcel.
Me doy cuenta de que estoy tan emocionado que apenas puedo quedarme quieto ni pensar claramente. Creo que es la clase de emoción que sólo puede sentir un hombre libre, un hombre libre que comienza un largo viaje de final incierto.
Espero cruzar la frontera. Espero ver a mi amigo y darle un abrazo, y que el Pacífico sea tan azul como siempre he soñado, y espero nunca más perder la esperanza."

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