Australia es feudo de Djokovic, y lo ha vuelto a demostrar. En el 2008 ganó su primer Grand Slam en Melbourne y es donde empezó su reinado. Hoy se ha hecho con su sexto Grande, cuarto en Australia, y vuelve a erigirse como posible dominador del año. Su rival esta vez ha sido Murray, como ya ocurriera en 2011, al que ha superado en todas las facetas del juego. El serbio se ha mostrado tan superior 6-7(2) 7-6(3) 6-3 6-2 que invita a pensar en otra Nolemania, como ya ocurriera en 2011. Pero ¿qué puede cambiar este año para que Djokovic no se consagre como el gran dominador del tenis? Después del ver jugar al británico contra Federer en las semifinales, creí que vería a Murray levantar el trofeo este mismo Domingo. Pero ahora vuelvo a creer como ya hice hace dos años, que el verdadero rival de Djokovic es él mismo. Murray hoy por hoy, y me duele decirlo, está por encima de Federer, y debe ser, y creo que será así, el gran rival del serbio en los próximos años.
Murray necesita de la efectividad de su primer servicio, una faceta que ha mejorado tanto que se ha convertido en determinante en su juego. Leía hace un tiempo sobre el juego del escocés y los tenistas, cuando hablaban del británico, comentaban su gran facilidad para buscar huecos en las subidas a la red de sus rivales. Solía ser un tópico decir "si subes a la red, Murray te pasa". Con el fichaje de Ivan Lendl como nuevo entrenador, Murray ha ganado en potencia y sobre todo en confianza. Fue el mejor tenista de final de temporada del año pasado y se convertía en la gran amenaza del reinado de Djokovic. Pero después de ver hoy al serbio, me vuelven las mismas dudas que hace dos años ¿es realmente el nº 1 quién tiene que temer a sus rivales, o son sus rivales los que deben temerle a él?
Djokovic es el nº1, y es posible que esta temporada su dominios se extienda hasta tierras francesas, torneo que todavía se le resiste. Tendrá en Murray a un gran rival, que probablemente le robe algún que otro torneo, pero la supremacía del escocés todavía no llegará en 2013. Yo espero ese reinado, un reinado británico, que dure y que consagre a Murray como uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, pero ese día todavía no ha llegado.
Escribo sobre reyes y mandatos, y por ello, dejo atrás otros que fueron. Ente ellos, una incógnita en forma de lesión, que deja a un español fuera de los pronósticos a la espera de conocer el devenir de su forma física. Nadal es un misterio en forma de prerrogativa de aquellos que todavía esperan su vuelta al nº1, pero que deja tantas dudas, que no se puede más que esperar a su evolución.
Y Federer... El año pasado recuperó el trono contra todo pronóstico, y ahora empieza un año ilusionante según su propias palabras, pero en este primer asalto ha vuelto a sucumbir en las semifinales ante Murray, el que ya le arrebatará el oro olímpico. La temporada pasada para el suizo fue un año excepcional que podría haberse convertido en uno de los mejores de su carrera si se hubiese consagrado como campeón olímpico. Pero el trono del mejor tenista del momento ahora está ocupado, y parece que este año Roger Federer no se va a sentar en él... ¿Y es por ello que deberíamos proclamar su caída? ¿el Rey ha muerto? Si es así, ¡viva el Rey!


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