sábado, 11 de mayo de 2013

HISTORIA DE UNA FOTO

Hoy me toca madrugar. Las 10 de la mañana. Espero que mis ojos sepan darme un respiro. Levantándome tan pronto seguro que mi piel va a necesitar un tratamiento doble. Suerte que Tony tenía hueco antes del partido. Tratamiento completo. La televisión puede ser muy traicionera.
Mi marido me ha dicho que debo vestir de blanco. Eso ha sido la buena noticia. El contraste con mi piel me hará lucir el top que me compré ayer a última hora. La mala es que todos en el pabellón iremos del mismo color. Sigo sin entender esa manía de la gente de querer ir todos iguales.
Se lo conté ayer a Tiffany, en el club, y me dio toda la razón. Nos acordamos de cuando Kathy se le ocurrió vestir de rosa en la boda de John y Mary, igual que la dama de honor. La pobre todavía no se ha recuperado. Yo creo que es por eso por lo que ya no viene al aperitivo, no creo que sea porque su marido sea hispano. Muchos en Miami son como su marido, con menos dinero eso sí. Me gusta Tiffany, creo que vamos a ser muy buenas amigas.
Las 12:30 del mediodía. Tengo que ducharme antes de ir al club. El entrenamiento con Josh me ha dejado rota. Hoy  se ha acercado demasiado cuando me ha enseñado a sacar liftado. Le he tenido que poner las cosas claras. Madrugando y en vísperas de un acontecimiento social no hay tiempo para el ocio. A veces es difícil hacer entender esto a los hombres y más cuando son jóvenes. Ser mujer en Miami y de mi clase es más complicado de lo que la gente cree. Ahora entiendo a Tiffany cuando me dio la bienvenida al club. Sus palabras fueron sabias: “Ya sé que es duro cuidar de tu imagen querida, pero ten en cuenta que de tu esfuerzo nos beneficiamos todos... tu marido, tus amigos, y sobre todo el club”.
El aperitivo está siendo estresante. Ser la burla de mis amigas porque voy a ir un partido de baloncesto me está dando jaqueca.
-Espero que la gorra que te pondrás no te arruine el peinado, reina-  Esa es Mary, la de la boda con John, su cuarto marido, y ella apenas tiene 40 años. Aunque como dice Tiffany, les ha sacado tan poco partido que necesitará por lo menos dos bodas más. Es rubia natural y lo recuerda constantemente, aunque es lo único natural que le queda.
-¿Llevarás riñera, no?- La que ha provocado que todas se pongan sus manos frente a la boca para disimular la risa es Jaqueline. Tiene mi edad, por lo menos eso dice ella, aunque Tiffany y yo lo dudamos. Lo que si que tiene es dinero, y suyo. Es nieta del fundador del club lo que la pone por encima de Tiffany. Yo sé que eso a Tif no le hace gracia ya que es ella realmente la que dirige las actividades del centro.
-Por mucho que lo critiquéis, es un acontecimiento importante en la ciudad. Habrá más celebrities de las que pensáis- Intento defenderme. Se que me están poniendo a prueba, pero pago mucho a mi terapeuta como para dejarme llevar por la ira por simples comentarios.
-Claro que sí querida. Y nosotras queremos que te lo pases genial en eso del beisbol.
-Baloncesto, Tif, baloncesto.
-Eso baloncesto. Ella me ha entendido. ¿Verdad querida?
-Por supuesto. Por cierto, tengo prisa. Os mandaré un besito cuando me enfoque la tele.
Empiezo a dudar sobre la fidelidad de Tiffany, pero no quiero quedarme más tiempo para comprobarlo. Tengo cita con Tony y el tiempo es oro cuando se trata de TM´s World.
Estoy agotada. Tony Massaro me ha sometido a una tortura, pero es un autentico genio. Me miro al espejo y mi rostro parece otro, aunque de lo más orgullosa que estoy es de mi cuerpo.  No me parece justo adornarlo con un simple top blanco. Busco en el vestidor y entonces la veo. Es la blusa Coco que me regaló mi primer marido. Creo que en Miami no he llegado a ponérmela. Me vendrá fenomenal. Podré lucir brazo, tripita y sobre todo escote, un caro escote, "no sólo tú Mary vas a poder lucir tus encantos no naturales, bonita". Me río del chiste, pero la palabra de Jaqueline vuelve a mi cabeza como un tortazo... "riñonera", y veo en el espejo como mis nuevos labios dejan de sonreír. Me dirijo de nuevo a buscar y me decido por un bolso Louis Vuitton rojo diablo con incrustaciones doradas. Es entonces cuando la visión de la rubia frente a mí me gusta. Escucho las palabras de mi madre en mi cabeza: "nena, para ser alguien, lo primero es destacar. No pases desapercibida"...Estoy lista.
Entramos por la zona VIP y nos ponen una odiosa pulsera de plástico. Me viene a la mente la imagen de los que van a hoteles sin clase y les marcan con esas pulseras como si fueran ganado. La miro y no me gusta la sensación. ¡Y encima es rosa!
Llegamos tarde, el partido ya ha empezado. Según mi marido llegar en hora no está bien visto. Le miro con desconcierto y es cuando noto que la camisa que se ha puesto, blanca como la pureza de su exmujer, le hace más mayor, o igual es porque se ha dejado de teñir el pelo desde que le leí el articulo sobre la belleza del hombre maduro. Me quedo pensando en el siguiente artículo que le debo leer, cuando mis ojos se fijan en un monstruo corpulento y ordinario. Viste totalmente de rojo, por lo que deduzco que debe ser del equipo contrario. Es su pelo lo que primero capta mi atención. Lo lleva recogido en forma de puño en lo alto de la cabeza y en seguida me doy cuenta de que debe ser de algún país étnico que no llego a descifrar. Me recuerda a las fotos que pone Tiffany en el club cuando organiza reuniones para captar dinero para este tipo de gente. Seguro que es de un país de esos. Le pregunto a mi marido.
-¡Joakim Noah!- me grita. El nombre corrobora mi teoría.
No puedo quitarle los ojos de encima. En la cancha es como si todos los jugadores de blanco lucharan contra el monstruo. La gente a mi alrededor dirige toda su ira hacia él sobre todo cuando en las enormes pantallas aparece su rostro. Eso me recuerda que debo estar atenta por si salgo en  televisión. Miro a mi alrededor y lo que veo me deja satisfecha. Si en mi zona deben enfocar a alguien esta claro que debo ser la elegida. Mi madre tenía razón. Destacar es la base de la distinción.
Consigo relajarme mientras Michael intenta explicarme las reglas del juego. No pongo mucho interés la verdad. Mi marido lo nota y me sugiere que vayamos a tomar algo al bar. Yo dudo ya que puede que las cámaras se dirijan a nuestros asientos mientras no estamos así que le pido que vaya él.
No dejo de mirar a las pantallas. Jesica Alba, Mariah Carey, y otras celebrities gozan de su popularidad. La gente las aplaude cada vez que aparecen. Dentro de poco me enfocarán a mí.
El Martini estaba fresco. Me ha sentado bien. La zona VIP es lo que tiene.
Vuelvo a dirigir la mirada a la cancha y ese tal Noah vuelve a ser objetivo de mi búsqueda. Sigue siendo el blanco de la ira de todo el pabellón. Lo localizo  discutiendo con el arbitro y enfrentándose a un jugador de blanco, casi la  mitad de su tamaño. El público a mi alrededor se pone en pie y el grito es una única voz. La ira a mi alrededor es cada vez mayor y me contagio de ella. Sin saber porqué me encuentro siendo parte de la algarabía. Veo mi dedo señalándole y a su vez  mi boca  le amenaza con una vida excesivamente corta.. Siento la mirada de mi marido que busca una explicación, pero no puedo dársela. Michael, algo confundido, se une a  mí. Los dos estamos de pie y dirigimos nuestros insultos contra ese hombre. La excitación se va apoderando de nosotros. Por momentos siento la necesidad de bajar al parket y descargar mi ira contra esa bestia. Me imagino arrancando su horrible moño y recibiendo las felicitaciones de mi amiga Mary que sabría justificar y aprobar mi acción.
-¡Se va!- le grito a mi marido.
-Al banquillo. Pero volverá a jugar.
La frustración se apodera de mí. El publico vuelve poco a poco a sentarse en sus asientos. Mi mirada sigue fija en él, en su andar lento pero desafiante. Miro a mi alrededor y noto que la calma se va haciendo dueña de la situación. Pero oigo un grito con total claridad y eso me hace reaccionar como si la silla estuviese electrifiada.
-¡Nos desafía!
Mi ojos no tardan en localizarle. Así es. Esta vez, está de pie junto al borde de la cancha agitando una toalla. Mi marido me intenta explicar entre el griterío que está intentando animar a sus compañeros. Yo y casi todo el pabellón estamos en desacuerdo con las explicaciones de Michael. Es una provocación en toda regla. El  ruido se vuelve  tan fuerte que esta vez no puedo oír lo que mi marido me quiere decir, pero  mis ojos siguen la dirección que marca su dedo y hacen que me fije en el arbitro. El juego se para. El tal Noah y el hombre de gris se enzarzan en una discusión que hace que el pabellón tiemble. Los gestos del arbitro son desconocidos para mí, pero algo me dice que el gigantón no le ha gustado nada la decisión.
-¡Le han expulsado!-grita Michael. Lo he oído alto y claro. Expulsado. Noto mis manos sudorosas. "No puede ser", "no puede dejarnos así". Mis ojos buscan una salida al parket. "Quiero bajar. Debo enfrentarme a la bestia" Los pómulos me arden, me gusta la sensación.
Lo distingo entre el gentío de la cancha. Sigue discutiendo. Un hombre vestido con un traje antiguo y gris le agarra por la cintura y parece invitarle a seguir andando. Compruebo que el tal Noah le hace caso y se dirige con él hacia el centro de la cancha. Hacia mí. Mis ojos se adelantan a su recorrido y la imagen de su caminar se dibuja en mi imaginación. ¡Ya sé por donde va a salir!
Empujo a alguien, creo que es mi marido, no lo puedo asegurar. Debo llegar antes que el monstruo. Quizás cuatro o cinco metros, no más, me separan de él. Eso y una pequeña valla negra que no me va a impedir enfrentarme a mi enemigo. Le veo acercarse. El hombre del horrible traje gris sigue a su espalda y le dirige justo donde lo había imaginado. Tres metros, dos metros, uno.... Le tengo en frente, eres mío. Lo primero que me sorprende es su rostro. No parece tan fiero. No me mira, no sabe que le estoy esperando. Alguien me agarra la cintura, no puedo girarme. Creo que es mi marido que grita como un poseso como yo.
En ese momento descargo mi ira en forma de dedo medio. Se lo pongo en la cara. Quiero que me mire cuando lo hago. Pero la bestia se va sin ni siquiera mirarme. Sigo escuchando los insultos de mi marido que acompañan a los míos. Estoy extasiada. Le he vencido.
Michael y yo volvemos a nuestros asientos. Nos quedamos callados.
Son las 22:30 y el partido ha acabado. No hemos vuelto a hablar. Sigo pensando en lo sucedido. ¿Qué ha pasado realmente? Algo me dice que tanto Michael como yo nunca volveremos a hablar de ello. Y por supuesto jamás contaré nada a mis amigas. No creo que recibiera la aprobación del club. "Ante todo la Clase" suele decir Tiffany. Menos mal que no son aficionadas al baloncesto. Aunque tampoco creo que se haya visto nada en televisión.
Mi marido conduce sin dejar de mirar al frente. Yo le sigo observando. Gira su rostro hacia mí. Veo en sus ojos lo mismo que seguro el ve en los míos. Puedo estar tranquila.

Si has tenido la valentía de leer este artículo, pincha en este enlace por favor.


miércoles, 8 de mayo de 2013

UNA HISTORIA DE BALONCESTO



Todo comienza en el verano de 2010. Un coordinador defensivo es llamado por la franquicia de Chicago para hacerse cargo del nuevo proyecto que quiere hacer de los Bulls un equipo aspirante a todo. Los de Illinois contaban en sus filas con una estrella del baloncesto como Derrick Rose. El plan parecía ambicioso sobre todo por su dificultad, ya que aun con el poderío del base de Chicago, Boston y Miami se perfilaban como grandes dominadores de la Conferencia Este durante bastantes años. Pero el baloncesto formaba parte de la vida de este entrenador defensivo que por aquel entonces había ayudado a ganar a los Celtics su 17º anillo, y llevó a los de verde a nueva final ese misma temporada de 2010 contra los Lakers, por lo que el sí era una respuesta lógica.

En su primera temporada en Chicago consigue el mejor record de toda la liga con un espectacular
62W - 20L, obteniendo el título al mejor entrenador del año. Durante ese 2011 D. Rose por su parte es galardonado con el MVP. Pero por desgracia, en su camino hacia el anillo se toparon con los Heat de  James y Wade en la final de conferencia. En aquel momento me quejé de los árbitros, y todavía recuerdo lo permisivos que estuvieron en torno a la megaestrella de Ohio. No es escusa, pero quién sabe....
Durante la temporada 2011/12, la liga  sólo contó con 66 partidos. Los de Chicago obtuvieron de nuevo el mejor record 50W-16L, pero esta vez la desgracia se tornó en forma de lesión fatídica. Derrick Rose se rompió el cruzado anterior de su rodilla izquierda durante el primer partido de playoff contra los Sixers, y el futuro de los Bulls se tornó sombrío. No recuerdo una conmoción mayor, incluso superior a la lesión de Kobe Bryant de este año, desde la rueda de prensa de "Magic" para anunciar su condición de portador del VIH o desde la noticia de Jordan de su primera retirada. El vestuario de los Bulls no pudo soportar el golpe y perdieron la serie contra el los de Filadelfia por 4-2.

Pero la vida da segundas oportunidades, y a la espera de que Derrick Rose haga uso de ella, el entrenador protagonista de este historia diseñó un equipo con jugadores cortados por otros equipos que junto a Deng, Boozer, Noah y el elegido en 30ª posición de la primera ronda del draft Jimmy Butler, se preparaban para protagonizar una de las historias más apasionantes de los últimos años.
Los Chicago Bulls de la siguiente temporada, que no es otra que la actual, acabaron con un record de 45W-37L, quintos en su conferencia. Se enfrentaban por tanto a los Brooklyn Nets en una serie que otorgaba favorito a los de Nueva York. Durante la eliminatoria, un virus se apoderó del vestuario, e hizo mella en Nate Robinson y sobre todo en uno de sus baluartes, Luol Deng. Todavía conmueven las imágenes del pequeño base vomitando en el banquillo. Peor le fue al ala-pivot que no pudo jugar los dos últimos partidos de este eliminatoria, teniendo que ser hospitalizado por una posible meningitis. Después de ir ganando la serie, los Nets remontaron y dejaron la eliminatoria igualada a 3. El último partido se jugaba en Nueva York, y con las bajas y el equipo maltrecho, todo parecía visto para sentencia. Pero este entrenador diseñó un equipo para no perder. Confió la dirección sin escusas al sorprendente y excepcional jugador Nate Robinson, nos descubrió las virtudes de Jimmy Butler, la frialdad de Bellineli  e hizo de Noah un jugador imbatible tanto en defensa como en ataque. Les enseñó, como enseñó en su día a los
Celtics, que el baloncesto se basa en táctica cuando el adversario te supera en calidad, en perseverancia cuando te superan en forma física, y en motivación cuando te supera la adversidad. Fue una noche mágica donde todos rindieron a la perfección y nos obsequiaron con un baloncesto sorprendente. Se llevaron la eliminatoria y algunos de sus jugadores se convirtieron en figuras de este deporte.


En su siguiente ronda, el rival iba a ser Miami. El más difícil todavía. La bestia negra de hacía dos temporadas. Y este vez el equipo de los Heat era muy superior. La supremacía de Lebron James había sido insultante durante la temporada, por lo que parecía un 4-0 fácil para los de Florida. Pero el protagonista de este historia todavía quería enseñar otra lección más, y para ello volvió a dibujar otro esquema que sorprendió a todos. El primer partido de la eliminatoria se jugó este lunes en Miami, y Lebron James no apareció. No pudo superar a Jimmy Butler. Este escolta de segundo año simplemente obedeció las ordenes que desde el banquillo le dieron y posteriormente creyó oportuno adornar su fantástica defensa con 21 puntos en ataque. Por otro lado, Nate Robinson jugó a un nivel excepcional. Es uno de los mejores bases que hay en la actualidad y se ha ganado el respeto de toda la liga. Noah se hizo protagonista de las zonas e hizo inútiles los intentos de los pivots contrarios para dominar la pintura. Sorprendiendo a todos, los Bulls jugaron uno de los partidos más sorprendentes que se recuerdan y ganaron a los todopoderosos Heat con todo merecimiento.


Hoy se escribe el segundo capitulo de esta historia. Los de Chicago vuelven a Miami para intentar volver a demostrar que unas pocas veces, muy pocas, un hombre pequeño puede reinar donde solo los altos han sido llamados al trono. Para ello cuentan con la sabiduría de Tom Tibodeau, el entrenador de Chicago Bulls.

domingo, 5 de mayo de 2013

2ª Ronda de Playoffs NBA

La 1ª ronda ya ha finalizado, una primera ronda donde la emoción y la heroica lo han puesto dos equipos que han saltado la banca.

Uno de ellos ha sido Golden State Warrios. Ya comentaba en el último artículo sobre el excelente estado de forma de Michael Curry, jugando un baloncesto a la altura de las grandes figuras de este deporte. Aun con la ausencia de David Lee, este pequeño base se ha hecho dueño de la eliminatoria y ha decidido que su rival se debía quedar en dos victorias, lo que ha provocado la mayor sorpresa hasta ahora de los playoffs. Los Nuggets que fueron terceros en temporada regular, quedan apeados por tanto por un equipo comandados por un jugón sin complejos.

El otro equipo ha sido Chicago. Lo de los Bulls es digno de mención. Con una plantilla con la enfermería llena, los de Illinois, dirigidos por el mejor entrenador de la liga y comandados por un pequeño base que no llega al 1,75 de altura, han sabido jugar un baloncesto sin complejos. Belinelli, Noa, Boozer y el propio Robinson han sabido sobreponerse a las ausencias de Rose y Luol Deng y conseguir la clasificación en un 7º partido que dominaron desde el primer minuto. Ahora les toca jugar contra los todopoderosos Miami Heat. Difícil compromiso. Pero con Tom Tibodeau en el banquillo todo es posible. 

Por otro lado, los Celtics, estos también sin su base titular en cancha, no han sabido jugar ante unos Nicks pobres en ideas, donde su juego de ataque solo se ha basado en Carmelo Anthony y los triples de J.R. Smith, uno de los jugadores más sucios de la liga. Pero los Celtics no tienen a Tibodeau en el banquillo, por lo que su eliminación era más que evidente. Ahora los Nicks se enfrentarán a los Pacers de Indiana uno de los equipos más correosos de la liga. A los de la Gran Manzana no se lo pondrán tan fácil como los chicos de Boston.

Oklahoma, el favorito del Oeste, empieza su eliminatoria contra los defensivos Grizzlies. Notarán la ausencia de su base All Star, Russell Westbrook, pero deberían llegar a la final de conferencia en 6 o 7 partidos.

Con la baja de Westbrook, San Antonio se convierte en el favorito del Oeste. Su eliminatoria contra los Golden State parece que se debe solventar por la vía rápida.