Hoy vuelvo a escribir sobre cine y creo que la ocasión lo merece. Ante todo soy un aficionado más al cine apocalíptico, comprendido desde el cine de catástrofes naturales, pasando por el de invasores de otros mundos y llegando a las epidemias masivas con el resultado de poblaciones diezmadas o los tan de moda zombies.
Sobre este último subgénero quería escribir desde que he tenido la oportunidad de ver "Guerra Mundial Z". Y tenía ganas de hacerlo ya que la cinta ha sido toda una grata sorpresa. Tengo que admitir que este tipo de películas en los últimos diez años han sufrido una transformación que nos ha descubierto un tipo de cineasta apasionado y sobre todo creativo. Ejemplos como los de Zack Snyder (Amanecer de los muertos), Danny Boyle (28 días después), Juan Carlos Fresnadillo (28 semanas después) o Francis Lawrence (Soy Leyenda) son parte integrante de este grupo al que se une Marc Foster y su brillante "Guerra Mundial Z". Entre estos ejemplos, muchos notarán ausencias como "Planet Terror", "Zombis Nazis", o las estúpidas series de "Residente Evil" y "Rec" entre otras, pero no soy seguidor del cine gore (George A. Romero no es un referente para mí en este tipo de films, aunque sobre este tema ya escribiré en otra ocasión) , o del mal cine en general.
Lo que demuestra Francis Lawrence en su película es que se puede hacer una cinta de Zombies sin sangre y tener la agilidad y sobre todo la intensidad que para este tipo de metrajes se presume esencial.
Los quince primeros minutos son rápidos y vibrantes, circunstancia ésta que no recuerdo en otros films de este género. Nos muestran los primeros casos de contagio y transformación desde el inicio de la película, algo que se agradece sobremanera. Y digo esto sobre todo basándome en una serie venida a menos, como es "Walking Dead", donde hay capítulos de este tercera temporada, y también de la segunda, en los que no pasa absolutamente nada. "Guerra Mundial Z" en cambio nos presenta una cinta donde el argumento no gira, o mejor dicho, no cansa con las típicas relaciones y conversaciones metafísicas entre protagonistas en situaciones límite. Se agradece un guión que sin muchos miramientos, se centra en la epidemia, el protagonista y en los diferentes momentos de encuentro entre estos dos focos de atención.
No es una película complicada, ni pretende serlo. Simplemente se basa en el entretenimiento, asignatura pendiente de un cada vez más extenso cine incomprensible y aburrido. Por todo ello, este film es un soplo de aire fresco que se agradece cuando lo que nos rodea es sobre todo la mediocridad y el mal gusto.


1 comentario:
A mi me ha gustado mucho, de lo mejor del género, precisamente porque no hubo sangre ... muy bueno el post
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