Pasados los tres primeros meses del año, los posibles grandes protagonistas de la temporada se empiezan a vislumbrar o por lo menos, se atisba cierta gloria y fracaso.
Otro de los nombres propios del año es sin lugar a dudas Tiger Woods. La semana que viene empieza el Masters de Augusta y después de los tres triunfos que lleva acumulados a lo largo de estos tres meses, y sobre todo la sensación de mejora con el putter, me llevan a concluir que posiblemente veamos a uno de los mejores Tiger de los últimos años. Ahora solo es cuestión de esperar que esa confianza reflejada no solo en su juego, sino en todo aquello que hace grande a un golfista, como su mentalidad de ganador, la seguridad y estabilidad emocional, se torne en un triunfo dentro de doce días, cuando Buba Watson cumpla con la tradición y le ayude a enfundarse la mítica Chaqueta Verde.
El tenis llega a su temporada de tierra donde el mes de Abril nos presenta un único master mil, el de Monte Carlo, reino inexpugnable de Nadal, donde el manacorense vuelve a presentarse como favorito después de mostrarnos una recuperación milagrosa tras siete meses de inactividad. Pero es posible que este año su dictadura encuentre remedio en un Djokovic que ha fijado su objetivo del año en la tierra batida. Rolan Garros está en su punto de mira y su andadura empieza en Mónaco.
En la fórmula 1 se nos presenta un año similar al pasado. Una
temporada donde los Red Bull y los Ferrari volverán a luchar por cada punto en juego, pero con la salvedad de que este año los bólidos rojos tienen una estabilidad mucho mayor reflejada sobre todo en la eficiencia en la degradación de neumáticos, circunstancia ésta que será determinante para definir al ganador final. La nueva decepción del años es probable que se vea protagonizada por Lewis Hamilton, que seducido por el incansable imaginación e inquebrantable optimismo de Ross Brawn, se vea abocado a una temporada irregular y decepcionante y donde el mayor apoyo tendrá que buscarlo de nuevo en la belleza y la confianza de una realidad y no en mecánicos e ingenieros soñadores.
Sin ser uno de mis deportes más seguidos, el fútbol toma protagonismo en la figura de un jugador irrepetible. Lionel Messi se ha convertido por méritos propios en figura destacada del deporte mundial. Sus cuatro balones de oro reflejan la llegada del que es ahora mismo el mejor futbolista de la historia. La liga de campeones que ahora mismo entra en su última etapa, debería ser muestra de este reinado. Equipos como el Bayern Múnich y quizás el Real Madrid, pueden ser obstáculos en su llegada a la consecución de un nuevo triunfo.
Como decía, la temporada nos empieza a mostrar a los protagonistas. Ahora es cuestión de que cada uno de ellos sepa agrandar su leyenda.



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