lunes, 15 de abril de 2013

MASTERS DE AUGUSTA

El flamante ganador del Masters
Se acabó otra edición del mejor torneo de la temporada. Este año el Masters ha sido uno de los más polémicos. La participación de un jugador de 14 años, el golpe de penalización a este mismo jugador por retraso en su juego, los dos golpes de penalización a Tiger por el ya famoso drop del hoyo 15,  la victoria de Adam Scott con su putter escoba, y sobre todo la lentitud de los greens, avivan un deporte que cada día me deslumbra más por su belleza y su dificultad.
 
El polémico drop de Tiger en el 15
La espera siempre merece la pena. Son cuatro días de competición que nunca defraudan, donde la oportunidad de ver a los mejores jugadores del mundo se manifiesta en golpes mágicos, enfrentamientos de una tensión extrema, momentos únicos y sobre todo una competitividad que no se puede encontrar en otro deporte.
 
Este fin de semana el australiano Adam Scott se ha puesto la Chaqueta Verde como ganador de la 77 edición de este torneo. Es el primer australiano en ganarla y con ello se consagra como uno de los mejores jugadores actuales. Sus números en los últimos dos años son realmente espectaculares, quedando entre los 15 primeros en los últimos 6 majors disputados. Todavía se recuerda su debacle del año pasado en el Open Championship (Open Britanico), cuando a falta de 4 hoyos aventajaba a sus perseguidores en 4 golpes... Pero los links del Royal Lytham & St. Annes sentenciaron a un jugador que para muchos jamás ser recuperaría.
Ángel Cabrera abraza a Adam Scott
 
El golf es más que un deporte. El golf selecciona a aquellos que son elegidos para obtener la gloria y defenestra a otros que no son capaces de asumir la derrota. Adam Scott se hizo profesional en los links de Lancashire y este fin de semana se ha hecho leyenda en el estado de Georgia.
 
Con una tarjeta final de -9 la providencia quiso que tuviera que decidir su camino en un play off contra el ya ganador de este torneo en el año 2009, el argentino Ángel Cabrera. Fueron dos hoyos intensos donde cualquiera pudo ganar, pero a veces el destino ofrece a aquellos que en otro tiempo les mostró el sabor de la desesperación, la oportunidad de resarcirse y así poder demostrar que a pesar de todo son merecedores de la admiración y el reconocimiento que un triunfo de esta categoría merece.
 
Jugar en Augusta es lo máximo a lo que puede aspirar un jugador profesional de golf, y digo jugar,
Un chico de 14 años se consagra
entre las leyendas
y no ganar, ya que el simple hecho de recorrer sus 18 hoyos e intentar ganar al campo, es un precio más que digno para todo aquel que un día decidió que el golf debía formar parte de su vida. La belleza del campo, la magia de sus greens, sus desniveladas calles, nos ayudan a asistir a uno de los espectáculos más grandiosos que el deporte nos puede ofrecer.
 
Ahora sólo queda esperar a que los otros tres majors que quedan nos ayuden a soportar una espera demasiado larga. Una espera que acaba como cada año en un lugar sólo para elegidos.

Enlace de resultado final y premios
 

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