miércoles, 8 de mayo de 2013

UNA HISTORIA DE BALONCESTO



Todo comienza en el verano de 2010. Un coordinador defensivo es llamado por la franquicia de Chicago para hacerse cargo del nuevo proyecto que quiere hacer de los Bulls un equipo aspirante a todo. Los de Illinois contaban en sus filas con una estrella del baloncesto como Derrick Rose. El plan parecía ambicioso sobre todo por su dificultad, ya que aun con el poderío del base de Chicago, Boston y Miami se perfilaban como grandes dominadores de la Conferencia Este durante bastantes años. Pero el baloncesto formaba parte de la vida de este entrenador defensivo que por aquel entonces había ayudado a ganar a los Celtics su 17º anillo, y llevó a los de verde a nueva final ese misma temporada de 2010 contra los Lakers, por lo que el sí era una respuesta lógica.

En su primera temporada en Chicago consigue el mejor record de toda la liga con un espectacular
62W - 20L, obteniendo el título al mejor entrenador del año. Durante ese 2011 D. Rose por su parte es galardonado con el MVP. Pero por desgracia, en su camino hacia el anillo se toparon con los Heat de  James y Wade en la final de conferencia. En aquel momento me quejé de los árbitros, y todavía recuerdo lo permisivos que estuvieron en torno a la megaestrella de Ohio. No es escusa, pero quién sabe....
Durante la temporada 2011/12, la liga  sólo contó con 66 partidos. Los de Chicago obtuvieron de nuevo el mejor record 50W-16L, pero esta vez la desgracia se tornó en forma de lesión fatídica. Derrick Rose se rompió el cruzado anterior de su rodilla izquierda durante el primer partido de playoff contra los Sixers, y el futuro de los Bulls se tornó sombrío. No recuerdo una conmoción mayor, incluso superior a la lesión de Kobe Bryant de este año, desde la rueda de prensa de "Magic" para anunciar su condición de portador del VIH o desde la noticia de Jordan de su primera retirada. El vestuario de los Bulls no pudo soportar el golpe y perdieron la serie contra el los de Filadelfia por 4-2.

Pero la vida da segundas oportunidades, y a la espera de que Derrick Rose haga uso de ella, el entrenador protagonista de este historia diseñó un equipo con jugadores cortados por otros equipos que junto a Deng, Boozer, Noah y el elegido en 30ª posición de la primera ronda del draft Jimmy Butler, se preparaban para protagonizar una de las historias más apasionantes de los últimos años.
Los Chicago Bulls de la siguiente temporada, que no es otra que la actual, acabaron con un record de 45W-37L, quintos en su conferencia. Se enfrentaban por tanto a los Brooklyn Nets en una serie que otorgaba favorito a los de Nueva York. Durante la eliminatoria, un virus se apoderó del vestuario, e hizo mella en Nate Robinson y sobre todo en uno de sus baluartes, Luol Deng. Todavía conmueven las imágenes del pequeño base vomitando en el banquillo. Peor le fue al ala-pivot que no pudo jugar los dos últimos partidos de este eliminatoria, teniendo que ser hospitalizado por una posible meningitis. Después de ir ganando la serie, los Nets remontaron y dejaron la eliminatoria igualada a 3. El último partido se jugaba en Nueva York, y con las bajas y el equipo maltrecho, todo parecía visto para sentencia. Pero este entrenador diseñó un equipo para no perder. Confió la dirección sin escusas al sorprendente y excepcional jugador Nate Robinson, nos descubrió las virtudes de Jimmy Butler, la frialdad de Bellineli  e hizo de Noah un jugador imbatible tanto en defensa como en ataque. Les enseñó, como enseñó en su día a los
Celtics, que el baloncesto se basa en táctica cuando el adversario te supera en calidad, en perseverancia cuando te superan en forma física, y en motivación cuando te supera la adversidad. Fue una noche mágica donde todos rindieron a la perfección y nos obsequiaron con un baloncesto sorprendente. Se llevaron la eliminatoria y algunos de sus jugadores se convirtieron en figuras de este deporte.


En su siguiente ronda, el rival iba a ser Miami. El más difícil todavía. La bestia negra de hacía dos temporadas. Y este vez el equipo de los Heat era muy superior. La supremacía de Lebron James había sido insultante durante la temporada, por lo que parecía un 4-0 fácil para los de Florida. Pero el protagonista de este historia todavía quería enseñar otra lección más, y para ello volvió a dibujar otro esquema que sorprendió a todos. El primer partido de la eliminatoria se jugó este lunes en Miami, y Lebron James no apareció. No pudo superar a Jimmy Butler. Este escolta de segundo año simplemente obedeció las ordenes que desde el banquillo le dieron y posteriormente creyó oportuno adornar su fantástica defensa con 21 puntos en ataque. Por otro lado, Nate Robinson jugó a un nivel excepcional. Es uno de los mejores bases que hay en la actualidad y se ha ganado el respeto de toda la liga. Noah se hizo protagonista de las zonas e hizo inútiles los intentos de los pivots contrarios para dominar la pintura. Sorprendiendo a todos, los Bulls jugaron uno de los partidos más sorprendentes que se recuerdan y ganaron a los todopoderosos Heat con todo merecimiento.


Hoy se escribe el segundo capitulo de esta historia. Los de Chicago vuelven a Miami para intentar volver a demostrar que unas pocas veces, muy pocas, un hombre pequeño puede reinar donde solo los altos han sido llamados al trono. Para ello cuentan con la sabiduría de Tom Tibodeau, el entrenador de Chicago Bulls.

1 comentario:

Camila dijo...

Toda mi vida he crecido mirando baloncesto, ya que es una familia que le gusta mucho este deporte, la mia. Si bien en este momento estoy en el país, me gustaría poder obtener vuelos promocionales y poder viajar a las finales de la temporada, aunque no creo que sea fácil conseguir entradas para el estadio